LAS FUENTES

Juan Antonio del Rey

El agua está tan presente en Lagunilla que está hasta en su propio nombre. Según se cree su nombre hace referencia a una pequeña laguna que había cerca de la Iglesia, formada en la confluencia de los arroyos Garganta y de la Sancha, actualmente desaparecida por la colmatación de la misma debido a la acumulación de sedimentos. Sea como fuere, lo cierto es que Lagunilla es abundante en arroyos y fuentes. Así lo percibía también Sebastián Miñano en su Diccionario Geográfico de 1826 al afirmar que Lagunilla “es abundante de buenas aguas”. Destacaba además que tiene “cuatro fuentes frías en el verano y calientes en invierno, y en la circunferencia varios manantiales ferruginosos”. Por su parte algunos años más tarde (1845) Madoz citaba “cinco fuentes con sus caños y pilares”, cuyas aguas consideraba que no eran ferruginosas sino “un tanto nitrosas que aprovechan la vecindad para sus usos”. En su término hay dispersas numerosas fuentes como las fuentes de las Cañas, del Canto, Valdeparicia, Santa Ana, del Oso, los Herreros, la Víbora, entre otras muchas, además de las que hay en el propio pueblo; cada una con su propia historia. Éstas se pueden conocer y visitar fácilmente siguiendo las indicaciones de la Ruta de los Pilares recogida en la web oficial del ayuntamiento (www.lagunilla.es). Comienza la ruta el Pilar de los Mártires, un gran pilar de piedra con dos caños que tiene esculpido un escudo de los Marqueses de Montemayor. Era muy utilizado como abrevadero para los caballos que subían cargados de uva o aceitunas. Continúa por la carretera a Valdelageve donde está el Pilar de El Molino, cuyo nombre se debe al molino o almazara que allí existía hasta hace pocos años. Según la tradición era la mejor agua del pueblo. Esta fuente era muy concurrida porque tiene un lavadero con dos pozas, una para lavar y otra para aclarar. Si nos damos la vuelta encontramos La Fuente Castaño, utilizada para el consumo humano. Un poco más abajo está la Fuente Santa María de donde se cogía el agua para fregar la iglesia y celebrar la misa. Más adelante, hacia el este, encontramos El Caño de la Monjas, que nace en el patio interior del hospital de Santo Domingo cuya agua sale por dos caños a un pilar y a un lavadero. A continuación está la Fuente de La Plazuela, utilizada para consumo humano y que también cuenta con una pila para lavar. El agua sobrante se utiliza para regar los huertos próximos. En la salida del pueblo, en el camino de los horcajos, está el Pilar de La Fontanita, que, como el de El Molino, es abrevadero y tiene un lavadero. Finalmente en el Vallejo de la Mata, ese extraordinario paraje donde todavía se hacen los bailes en las fiestas de agosto, está La Fuente el Guijo que fue trasladada de su lugar original, junto al Pasil, y de donde se abastecía de agua el palacio del marqués de Montemayor, destruido en la guerra de la Independencia.

LAS MONJAS



En el centro del pueblo , adosada al muro del Convento-Asilo-Hospital, procede del manantial interior y sale por dos hermosos caños a un pilar de piedra. A su lado, una poza, también de piedra

FUENTE DE LA PLAZUELA

Caño-la-plazuela
Situada en la Plaza de su nombre, abastece a un gran barrio. Con dos caños, un pilar con una gran comisa de piedra y un pilón para lavar a su lado. (En años de sequía no mana, pues existe en la actualidad).

EL MOLINO

Caño-la-plazuela

 

LOS MÁRTIRES

Caño-la-plazuela

 

Caño-la-plazuela